Filmoteca Vasca: nuestro cine, nuestra piel


Captura de la Web de la Filmoteca. 16-12-10.

Captura de la web de la Filmoteca Vasca. 16-12-10.


AIDEL DÍAZ

Hace ya 32 años, en un primero de mayo (reivindicativa coincidencia del calendario, o quizás no tanta…), que se fundó la Filmoteca Vasca con el objetivo de preservar y promocionar nuestro cine. Eran tiempos de nuevos aires políticos en Euskadi y en el resto del Estado español. Tenía lugar el tímido comienzo de aquello denominado democracia, de esa gran aspiración de libertad, de ese noble propósito, si bien, tan difícil de alcanzar incluso en un estado de derecho europeo –hoy lo constatamos en medio del escarnio social producido durante la brutal crisis económica mundial que nos azota–. Nació la Filmoteca, así, cuando no se sabía a ciencia cierta a dónde nos llevaría el nuevo proceso de esperanza abierto tras la caída del franquismo: el dictador (que gobernó durante casi cuatro décadas con mano de hierro cuasi castizo Hitler) había muerto sólo tres años antes y, curiosamente, tres años después tendría lugar ese bochornoso 23-F en el ya democrático Congreso de los Diputados.

En el mismo año de la fundación de la Filmoteca Vasca –sólo que casi ocho meses después– entraría en vigor la Constitución hoy vigente. Y con posterioridad, en un año y siete meses, sería el Estatuto de Autonomía de nuestro pequeño país el que vería la luz. Eran tiempos de efervescencia social, de proteger lo vasco, lo nuestro –también lo extranjero–, desde casa. Atrás quedaban los días de gobiernos en el exilio, de ocultar nuestra cultura y la lengua vasca. Entonces, cinco hombres (Peio Aldazabal, Juan José Almuedo, José Luis Basoco, Néstor Basterretxea y José Manuel Gorospe) tuvieron la visión de crear la primera de las filmotecas autonómicas del Estado, con el fin de recuperar y preservar el vídeo y el cine sobre Euskadi, o que recogieran temas vascos. “Las primeras películas las guardaba Peio Aldazabal debajo de la cama”, asegura Jon López, director-conservador de la Filmoteca desde septiembre de 2009, durante una visita guiada para los estudiantes de cuarto de periodismo de la UPV-EHU.

Hoy la sede central de la Filmoteca ocupa un pequeño espacio en la avenida de Sancho el Sabio de Donostia, frente al río Urumea. Quizás, a consecuencia de su reducida dimensión, el lugar sorprende por resultar íntimo y acogedor, cálido. No obstante, no podría ser de otro modo, pues allí se guarda una parte muy rica del patrimonio cultural vasco y ello se respira en el ambiente.

Jon López junto a dos estudiantes de periodismo. Aidel Díaz, 09-12-10.

Pero, para hablar de la protección del cine vasco, es preciso adentrarnos en el nacimiento del cine y las filmotecas en general, independientemente de la procedencia. He aquí un poco de historia.

La primera proyección cinematográfica se realizó en París (diciembre de 1895) de la mano de los hermanos Lumière, con La llegada de un tren a la estación. “Nosotros si vemos una pared blanca con un tren viniendo no pasa nada, pero entonces la gente no tenía ninguna referencia visual de lo que podía ser el cine, la televisión o lo que fuera; para ellos, ver aquella película, donde se les abalanzaba un tren encima, fue terrorífico: la gente empezó a tirarse de las sillas”, dice López provocando risas entre los jóvenes oyentes universitarios. Desde esa fecha hasta la aparición de la primera película sonora en 1926, se hace mucho cine, tanto en Europa como en EE.UU.

Con la penetración del cine sonoro se desecha el mudo y todas las distribuidoras destruyen la gran mayoría de estas películas (en España, concretamente, sólo se salvó sobre el 10%). “En Francia empezaron a crearse las primeras filmotecas y a preocuparse por considerar el cine como arte, patrimonio de la humanidad”, añade López. Y ese es el fin de las filmotecas: conservar, restaurar y exhibir lo conservado. “Conservar tanto el contenido como el continente”, remacha el director-conservador de la Filmoteca Vasca, haciendo referencia a la película entendida como obra de arte, pero también como soporte.

Por otra parte, la primera película sonora relacionada con lo vasco, Au Pays des Basques, data de 1930 y es de nacionalidad francesa. Con ella se da una curiosa carambola, pues está considerada también como la primera película de habla francesa rodada en exteriores.

Películas guardadas en la sede central de la Filmoteca Vasca (Donostia). Aidel Díaz, 09-12-10.

Preservar y restaurar

En la Filmoteca no sólo guardan películas y documentales, sino que hay filmaciones de actos concretos, así como de la vida cotidiana de los vascos durante el franquismo y la transición. Para estos últimos, documentos netamente caseros, el formato utilizado era el de 8mm. Seguro, gracias a ellos, serán recordados importantes acontecimientos familiares, atesorados con melancolía a través de los tiempos. Son muy importantes estas películas porque este país no ha tenido apenas industria de cine y, muchísimo menos, la hubo con la censura y la mano dura, atroz, en el franquismo. Por ello, es vital mantener estas filmaciones particulares por su gran valor social y documental: cómo se vestían entonces, cómo iban a la playa, cómo se casaban… O cómo, por ejemplo, en unas fiestas de los años 50 en Añorga (Donostia), aparece en una filmación el cardenal Roncalli, que al de pocos años sería el Papa Juan XXIII.

Cuando en la Filmoteca consideran muy importante una película, es restaurada. Aunque, a causa del limitado presupuesto adjudicado por el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Gipuzkoa –especial impacto se ha dado en este aspecto con la crisis económica– y al reducido personal con el que cuenta –son ocho trabajadores–, en la vasca no realizan las restauraciones fotoquímicas (hacer una película nueva), por lo que se ven obligados a externalizar ese trabajo. En cambio, sí llevan a cabo restauraciones digitales, pues “son más económicas y el resultado es de mayor calidad”, sostiene Jon López.

En cuanto al archivo, la gran mayoría (sobre el 90%), lo conservan en otros lugares distintos a la sede central de Donostia. Así, la Filmoteca dispone de un local en Intxaurrondo (Donostia) y otro cedido por el Gobierno Vasco hace cuatro años, el Palacio Urdanibia de Irún, que acoge su biblioteca. Éste fue reformado y se pusieron unas cámaras frigoríficas para conservar las películas, ya que éstas necesitan poca humedad y una temperatura fresca. “Las películas de las cámaras están al 40% humedad y 6ºC de temperatura”, dice López, y añade que el gasto en electricidad y en el secado del aire es bastante elevado.

Pero entramos en tiempos de cambios más vertiginosos y profundos. Terminando ya la primera década del siglo XXI, la Filmoteca Vasca lleva un trascendental proyecto bajo el brazo: el traslado a Tabakalera, una edificación de gran tradición en la capital guipuzcoana, que está siendo reformado para transformarlo en un centro internacional de cultura contemporánea. En ese nuevo emplazamiento, y con su archivo cada día más rico (supera los 5.000 carteles de películas, atesora cámaras de principios del siglo XX, proyectores, tomavistas, cerca de 3.000 largometrajes en 35mm. y seis millones de metros de películas en vídeo), la Filmoteca Vasca influirá, junto a otras instituciones como el museo Guggenheim de Bilbao o el Artium de Vitoria, para que Euskadi desprenda siempre un embriagador aroma a cultura. Se trata de la preservación de nuestro cine, de un modo de vida, de nuestra piel.

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Puedes visitar la galaría de fotos para esta entrada en Flickr.

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Acerca de aidelgabin

Soy joven, sencillo, cabezón y despierto. Lucho por todo aquello en lo que creo, pero comienzo a respetar las cosas en las que no creo.
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Una respuesta a Filmoteca Vasca: nuestro cine, nuestra piel

  1. soy una cinefila de rosario,argentina y como descendiente de esa amada tierra,interesada en el cine vasco y más aún desde que el CENTRO VASCO ZAZPIRAK BAT DE ROSARIO nos encomendó la realización de un ciclo de cine de euskadi en nuestra ciudad.
    El mismo está programado para octubre en una importante sala de la ciudad y para toda la sociedad rosarina e investigando sobre el mismo he llegado a vuestra página.Gracias por preservar y conservar todo lo heco agur eskerikasko

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