Asier Bastida: “Ellos no te piden limosna, no piden nada más que trabajo”


Asier Bastida en la Gran Vía de Bilbao. 18-12-10. Tania Lezkano.


TANIA LEZKANO

Kultur Leioa albergó durante un mes (del 11 de noviembre al 12 de diciembre) la última exposición del fotógrafo leiotarra -aunque residente en Vitoria-Gasteiz- Asier Bastida, de 38 años. Su nombre es Huella de Estrella, y en ella se refleja el seguimiento que realizó durante más de dos años a una familia búlgara asentada en la localidad navarra de Zuñiga. Les acompañó en su vida cotidiana y en sus vacaciones en el país de origen. Asier lleva desde 1990 dedicándose a la fotografía y, aunque antes trabajaba en un diario, ahora prefiere hacerlo a su aire, destacando la fotografía comercial y las exposiciones. Pero nunca se sabe.

Nos recibe a las 12:00 en una cafetería del centro de Bilbao, cerca del Palacio de la Diputación, en Moyua. Nosotros pedimos un café con leche; él, uno solo. Y así comenzamos tranquilamente nuestra charla.

Fotografía de la que proviene el nombre de la exposición "Huella de Estrella". Imagen cedida por Asier Bastida el día 20-12-10.

PREGUNTA: Para empezar, ¿cómo comenzó todo? ¿Cómo te enteraste de la situación de esta familia? Has dicho que era como casualidad.
RESPUESTA: Sí, lo cierto es que yo por aquel entonces trabajaba en prensa en Vitoria, en un periódico y compartía mucho tiempo con otros compañeros fotógrafos, y uno de ellos trabajaba para otro medio y tenía que ir a hacerles un reportaje a este pueblo de Zuñiga porque, por la época, ellos, la comunidad inmigrante, suponían más del 50% de la población con derecho a voto del pueblo. Entonces, le llamaba mucho la atención a su periódico que pudieran tener en plena Navarra un alcalde búlgaro. Y yo le acompañé porque tenía más o menos tiempo, fui con él, me pareció la cosa muy llamativa y les pedí permiso a la vuelta del verano, esto es más o menos por mayo, y a la vuelta de verano les propuse hacerles un seguimiento como, dije: “Bah, pues un año”. Un año, pues con todas las fiestas, las navidades, digamos un poquito el calendario entero. No todos los días, pero bueno, un seguimiento más o menos continuo. Al final, el proceso… Ellos aceptaron, por supuesto, y dilató a más de dos años. Luego no iba tanto, porque la verdad es que coincidió que estaba lejos de Vitoria y ya el proceso se hacía muchas veces repetitivo. Y tuve la oportunidad también, además de hacer el reportaje allí, de acompañarles a Bulgaria, a sus casas, durante una semana. Pero bueno, ahí también estuve con ellos y vi un poco de dónde venían.

P: Eso te iba a preguntar, si el seguimiento lo hiciste ya cuando estaban en Navarra o hiciste lo que es el viaje. Es decir, fuiste a Zuñiga y luego les acompañaste a Bulgaria, ¿no?
R: Eso es. Ellos estaban allí, solían ir, aunque no podían ir siempre. Los veranos, en sus vacaciones, porque vamos a tener en cuenta que esta gente lo ha pasado mal, pero por entonces eran trabajadores en activo de una empresa, de una granja de patos. Entonces tenían su período vacacional y se iban a sus casas a Bulgaria, a rehabilitarlas, con la intención algún día de volver. Por eso coincidió que ellos estaban allí, coincidió esta vez en mayo, y yo hice un hueco de una semana, que mi sobrina no me lo perdonará nunca, porque la dejé sentada el día de su comunión en la mesa y me marché. Y ahí estuve una semanita, y ya dio tiempo para ver unas cuantas cosas.

P: ¿Cómo te recibieron cuando les dijiste que querías ir con ellos? ¿Se mostraron un poco reticentes o enseguida se abrieron y dijeron: “sí, sí, acompáñanos”?
R: No, ellos encantados. De hecho, ellos ya estaban allí y me han tratado siempre como si fuera parte de la familia. En ese sentido, yo soy uno más. Ahora menos, porque se han marchado a vivir más lejos, a Lerín y me pillan bastante más lejos. Ellos tienen su dinámica, ahora por suerte otra vez han vuelto a trabajar, con lo cual la disponibilidad de tiempo para ellos es menor y la mía más o menos la de siempre.

P: Y tú, ¿qué destacarías de la experiencia, qué fue lo que más te impactó de la forma en que vivían? ¿Aquí cómo viven? Me imagino que mejor que en Bulgaria.
R: Bueno, lo más llamativo para mí es ver que el sitio del que provienen es un sitio precioso. Un sitio que en la época de la antigua Unión Soviética, en la influencia soviética debían vivir muy bien, era un sitio muy bonito, que ha entrado en decadencia porque ellos se han ido marchando a otros lugares a buscarse la vida, son casi todo emigrantes. Entonces, ellos han intentado mantener toda la esencia de su vida en Bulgaria en los lugares donde se han asentado. La vida que ellos han hecho en Bulgaria es un poco una reproducción en esa comunidad búlgara, navarra y búlgara a la vez, reproduciendo un poco su vida y sus costumbres. Entonces, de toda la experiencia, con lo que más me quedo es con esas ganas siempre de luchar y de mantener su esencia, porque ellos ante todo son gente muy trabajadora, al contrario de lo que pueda creer mucha gente de los colectivos rumanos y búlgaros. Creen que ellos son gente que vive de las ayudas, que vive de trabajos poco lícitos o legales. Ellos son gente muy trabajadora, muy responsable, viven mucho el sentido familiar, luchan mucho por sacar a sus hijos adelante. Lo cierto es que siempre se han volcado con la gente que se ha acercado a conocerlos. En este caso he sido yo, pero me consta otra gente que también ha sido muy bien recibida.

P: ¿Ellos cómo afrontaban esa situación que tenían de pobreza en Bulgaria? ¿Tú cómo les veías? Lo que te contaban, es decir, ¿tenían fortaleza, de resistir ante todo lo que viniera?
R: Sí, son gente… En el caso de nuestro protagonista, de Stanimir [el padre de familia], él se marchó en su día, se fue andando por las montañas hasta Grecia. Jugándose el ser detenido, el ser devuelto a su país… Las condiciones han sido para ellos duras. Ellos nunca dejan de luchar, ellos no te piden limosna, ellos no te piden nada más que trabajo. Ellos piden la oportunidad de…
P: Como casi todos los inmigrantes, la verdad…
R: Sí, lo cierto es que ellos son así, son gente trabajadora. Han vivido la situación con mejores circunstancias en determinadas épocas, y en otras peores, se han ido adaptando. Sí es cierto, también hay que decirlo, que a ellos nunca les ha faltado de nada en el sentido de que, cuando ellos han tenido, igual no han hecho una vida muy ahorradora. Muchas veces se me producía en el interior esa especie de duda de decir: ¿Realmente están bien o están mal? Porque tú veías que a los niños no les faltaban juguetes, no les faltaban dulces, no les faltaba una consola para jugar. Y, a pesar de todo, la situación era de vivir estirando tanto el euro que podían hacer hilo de cobre estirándolo tanto, porque ellos realmente me comentaban el dinero con el que vivían, el dinero que les costaba vivir en una caravana, que es donde podían vivir, y la verdad es que yo creo que nosotros no sabríamos hacerlo. Ellos, con mucha dignidad y sobre todo yo creo que fortaleza. Pero bueno, también es difícil muchas veces entenderlo porque igual pretenden dar una imagen que si tú tienes la suerte de poder estar conviviendo con ellos, puedes ver si es real o no. Pero bueno, en muchos casos sí he visto que era problemática y en otros casos he visto que no. Yo lo he vivido todo.

P: ¿Y de los niños qué puedes decir? Porque hay fotos en la exposición que llegan un poco al alma por la situación.
R: Bueno, los niños, yo les veo siempre… A los niños, en cualquier parte del mundo, siempre, casi siempre, a primera vista se les ve felices. Luego hay que escarbar un poquito más y te das cuenta de que, bueno, en los lugares en los que han tenido la suerte, como este es el caso, de que sus padres les han protegido, esa sonrisa no se difumina nunca, porque ellos realmente viven en una carcasa de felicidad porque sus padres luchan para que eso siga siendo así. En otros lugares, igual esa carcasa ya es más débil, y entonces se puede ver que los niños no tienen tanta felicidad. Pero bueno, igual hay alguna escena en la exposición que puede parecer que los niños no son tan felices, desde luego no son situaciones buscadas ni fáciles de incluso llevar a la exposición, porque cuando yo hago la selección de las imágenes tengo muchas dudas, recurro a compañeros fotógrafos que lo ven con otra visión y ellos lo que me recomiendan siempre es que no utilice las imágenes de niños tan fácilmente que puedan parecer muy simplonas, muy cómodas de utilizar. Hay algunos niños serios, que es lo que yo entiendo que los niños, lo que te decía, después de escarbar un poquito y de ver las primeras sonrisas, los niños igual tienden a mostrarse como son, o como están en ese momento. Algunos son serios, otros igual aparecen llorando pero el pie de foto en la propia exposición comenta que es una casualidad. Es una foto efectista. Puede parecer que los niños están mal, pero es una casualidad.
P: Sí, puede ser que el niño esté llorando por múltiples cosas.
R: Eso es. Una niña agachada de un prado llorando detrás de una verja puede dar la sensación de una niña abandonada, recluida, y el pie de foto perfectamente explica que es todo fruto de la casualidad. Pero bueno, pretende también llamar un poco la atención del espectador al final, para que le dé una vuelta a lo que muchas veces enseñamos los fotógrafos en exposiciones y que puede o no ser cierto.

P: ¿Tú cómo calificarías este proyecto para la sociedad? ¿Qué efectos crees que puede tener para alguien que va a ver la exposición? ¿Cómo se puede ir, con qué sensación?
R: Pues, en principio, la exposición y el trabajo no fue concebido para despertar ningún tipo de sensibilidad, porque no pretendía más que ser un testimonio de la vida de unas personas. A mí me llamaba la atención que hubiera un país metido dentro de un pueblo, y, bueno, la verdadera intención fue describir un poco la vida, sin ser crítico para nada… Un pequeño homenaje, ¿no? Una descripción objetiva, que nunca es objetiva, porque siempre somos bastante subjetivos a la hora de fotografiar, pero bueno, pretendía ser eso.
P: Más que nada lo que es informar sobre una forma de vida, más que intentar transmitir.
R: Eso es, no iba a denunciar tampoco nada. Luego, cuando la gente lo ha visto, y ahora, pasado el tiempo, y además con la coyuntura socio política que se está viviendo, sobre todo a raíz de la polémica de Francia con las expulsiones de rumanos y, a la vez también, de gitanos búlgaros, pues parece que se puede despertar otro tipo de sensibilidades y, bueno, ha coincidido en el tiempo. Puede que ayude al espectador también a ver un poco que no todo es como se pinta en televisión, que al final son formas de vida humildes y, sobre todo, muy luchadas, y bueno, sí que está coincidiendo con que la gente está observándolo y me está llamando un poco la atención en ese sentido. Porque dicen: “Ahí va, si tampoco es lo que vemos en televisión”.
P: Claro, pero eso no era lo que tú pretendías hacer…
R: No, inicialmente no. Ahora sí puede que esté ayudando un poco más a relativizarlo todo.

P: Para ir acabando, ¿tú qué has aprendido con esta experiencia? ¿A afrontar igual los problemas de otra forma o…? Quiero decir, observándoles, cómo se han portado a lo largo del seguimiento, ¿qué has podido aprender?
R: Sobre todo, porque me ha pasado también trabajando en prensa, que sacas una cámara de fotos, vas a una ciudad, como puede ser en mi caso, que yo he trabajado más en Bilbao y Vitoria, sacas una cámara de fotos y la gente se asusta, huye. Es como muy reacia a enseñar nada de su vida. Y en ese sentido sí somos un poco hipócritas y nos falta un poco de humildad. Y esta gente lo tiene, tiene esa humildad, porque sí es cierto que provienen de un origen más humilde que nosotros, pero no tienen miedo a enseñar lo que son. En ese sentido, tenemos mucho que aprender de este tipo de personas que en ningún momento han dudado de abrir las puertas de su casa, invitarte a pasar con ellos… como me han invitado a mí, al bautizo de su hija, o me han invitado a una boda en Bulgaria, a la que no pude acudir por compromisos laborales. Ellos te abren sus puertas y te permiten ser uno más.
P: Sí, lo que decíamos, al contrario de lo que se puede pensar. La gente tiende a pensar que son cerrados, que están en su círculo y no se abren.
R: Eso es, aunque es cierto que hay que ir siempre con mucho respeto. Con respeto y educación y enseñándoles un poquito lo que quieres hacer. Yo lo que hice fue, sobre todo también recomendado por un compañero, enseñarles unas primeras fotos que hice, en la primera visita, y luego ellos pudieron ver que era un reportaje sin ánimo ni de reírme, ni de humillarles, ni nada por el estilo. Y luego, a raíz de ahí, sí que es cierto que pasé muchos meses sin enseñarles absolutamente nada. Ellos sí me pedían, pero no les enseñé porque tampoco quería que luego ellos actuaran en función de lo que habían visto. Y al final, después de muchos meses les enseñé el material, vieron la exposición y alucinaron y les regalé una caja dedicada con una colección de doscientas o trescientas imágenes de lo que había sido un poco… Sobre todo cosas que no estaban en la exposición, cosas como más personales, y lo disfrutaron mucho, porque es gente que tampoco tiene acceso a ese tipo de fotografía.
P: Y el hecho de que alguien quiera interesarse por su modo de vida supongo que se lo tomarían como con orgullo.
R: Sí, ya te digo que ahora yo soy uno más. Ayer mismamente recibía una llamada de Stanimir, que me llamaba: “Oye, que estoy por Vitoria, por si podemos tomar un café”. Al final no pudimos quedar. Me llaman para informarse, para interesarse a ver qué tal estoy, qué tal está mi hija… Y yo procuro hacer lo mismo, porque sé que es gente que al final agradece mucho y es muy respetuosa, muy educada, y siempre está pendiente de ese amigo que tienen ahí.
P: Nosotros la verdad es que no… Lo vas dejando pasar y…
R: Nosotros lo hacemos… A la vez que pretendemos hacerlo más fácil, lo hacemos más difícil. A nosotros no nos importa no estar comunicados porque parece que tenemos como la excusa siempre perfecta de estar muy ocupados, de vivir en un sistema que te lleva y no tienes tiempo para nada. Pero bueno, es cierto que ellos a veces te demuestran con una llamada, a pesar de que muchas veces te han hecho una llamada perdida porque no tenían saldo para llamarte, entonces te hacen una llamada y tú: “Estos necesitan algo, quieren algo, quieren hablar”. Y solamente es a ver qué tal estás. A veces te dan unas lecciones que…

P: Y bueno, ya para terminar, ¿alguna anécdota, graciosa o curiosa, que se te quedara?
R: Ha habido muchas anécdotas como muy normales, de vida cotidiana, pero bueno. Yo que siempre, no es mi modo de ser ni de ver las cosas, pero me he visto con ellos por Bulgaria en un vehículo totalmente tuneado, con la música búlgara estridente al cien por cien, a toda marcha, en un coche con las ventanillas bajadas, con toda la familia dentro, paseando por ahí. Porque íbamos a cenar y a pasárnoslo bien, y yo a veces pensaba: “Si me viera alguien por un agujerito, lo que estoy haciendo aquí, que va totalmente en contra de mi manera de ser”. Pero bueno, al final son recuerdos, que se van quedando.
P: Y que recuerdas con cariño.
R: Recuerdo con mucho cariño, muchas veces, la pena con que has afrontado determinados momentos y en los que no has podido hacer nada. Igual he tenido la oportunidad de hacer más cosas por ellos, pero a veces también las dudas te lo han impedido. Pero lo recuerdo casi todo con mucho cariño, pero ya te digo, situaciones como esa, muy estridentes para lo que podía ser.

P: Pues nada, muchas gracias por atendernos, Asier, ya hemos acabado.
R: Un placer.

————–

Entrevista realizada personalmente el día 18-12-10 a las 12:00 en una cafetería del centro de Bilbao.

Puedes escuchar la entrevista íntegra con Asier Bastida en Onda-Z.

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Acerca de Tania Lezcano

Elegí periodismo porque soy incapaz de hacer oídos sordos ante las injusticias de mi alrededor, y por ello intento luchar por un mundo más justo. Especializada en Política Internacional y la región de Oriente Medio.
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3 respuestas a Asier Bastida: “Ellos no te piden limosna, no piden nada más que trabajo”

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  2. Alfredo dijo:

    Otro fotografo que quiere hacerse famoso a costa de la miseria de los demás. Es lamentable

  3. jorgito dijo:

    Que mire las injusticias que tiene cerca y que no se vaya tan lejos, pero como da más publicidad…

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