De mal en peor


Perfectamente podría ser un funcionario desesperado en su trabajo. 20-12-10. Foto Archivo.


SERGIO CARO (Funcionario de la DFB)

¡Cuánto mal nos ha hecho la crisis a los funcionarios! Debo admitirlo con franqueza… añoro esos tiempos en que la economía iba sobre ruedas y sólo se acordaban de nosotros cuando, al mirar sus cuentas corrientes, exclamaban henchidos de felicidad: “¡qué parias los funcionarios, que prefieren su comodidad a la buena vida!”. Deseo que les vuelva a ir bien a todos. Cuanto antes, por favor.

Señor constructor, recupere su estatus en la sociedad. Vuelva a tirar del ladrillo. ¡Se lo imploro y se lo exijo! ¡Señores banqueros, vuelvan a ser igual de solventes! ¡Líbrenme de esta tortura! ¡No lo soporto más! Fíjense ustedes hasta dónde llega mi paranoia que el otro día soñé que mi vecina, que dicho sea de paso no me tiene mucha estima, al percatarse de mi presencia bajando las escaleras de mi edificio, comenzaba a perseguirme barra de pan en mano para atizarme cual posesa al grito de ¡muere Satán! Y juraría que esta mañana el dueño del kiosko de la esquina me ha lanzado una mirada fulminante.

Creo que sufro de manía persecutoria. ¿O será mi conciencia que no cesa de hostigarme? Porque, claro está, soy culpable. O al menos parece que a los ojos de los demás lo soy. Sí, señoras y señores, me declaro culpable de todos los cargos pasados, presentes y futuros. Yo y todos los que ostentan mi misma condición somos culpables de la hecatombe.

Quizá debería desterrarme a una isla desierta cual Robinson Crusoe. Mejor eso antes que seguir aguantando el chaparrón. No vaya a ser que a algún iluminado se le ocurra hacer caso a personajes ilustres, como el nuevo flamante presidente del Instituto de la Empresa Familiar y fundador del grupo catalán de moda Mango, Isak Andic, que, en un arrebato de genialidad, no se le ha ocurrido otra cosa que proponer al Gobierno que se pueda despedir a los nuevos funcionarios igual que a cualquier hijo de vecino.

Hombre, si lo dijese un ciudadano cualquiera que a duras penas llega a fin de mes con su sueldo mileurista, todavía tendría un pase. Pero que lo diga un fulano que ocupa el puesto 167 de los personajes más ricos del mundo con 4.800 millones de dólares tiene narices. Vamos que manda huevos, como diría el recordado señor Trillo. Un cachondo el tipo. Eso sí, nadie podrá objetar nada si digo que el señor Andic es inteligente.

Mientras se habla de nosotros los funcionarios se tapan otras cosas como que los empresarios ya llevan algún tiempo pidiendo “nimiedades” como una reducción del tipo general en el Impuesto de Sociedades o que la reforma de las pensiones incluya alargar la edad de jubilación y la vincule a toda la vida laboral de los trabajadores. Y a tenor de las últimas informaciones que se ven, leen y escuchan por ahí, parece que el Gobierno está dispuesto a hacerles caso.

Mientras tanto, la plebe, envuelta en esta cortina de humo que siempre ha sido el tema de los funcionarios, bramando para que nos sean retirados nuestros “privilegios”, cuando lo lógico sería que se reclamasen esos “privilegios” para todos los trabajadores y que todos, sin excepciones, gozásemos de un nivel de vida propio de un país que presume de ser la octava potencia económica mundial (perdonen si se me escapa alguna carcajada). O sea, lo que viene a ser la mentalidad típica de este país de pandereta y tamboril: preferimos que a los que están mejor se les rebaje a nuestro nivel en vez de reclamar el mejor nivel para todos.

Total, que la farsa perfecta ya está montada: la plebe engañada y enmarañada, el funcionario tirado por el suelo y hecho unos zorros y los de siempre haciendo y deshaciendo como les da la gana y culpando de sus barbaridades y desmanes a los tontos útiles de siempre.

Disculpen un momento. Efectivamente, por ahí viene la señora de la limpieza. Señoras/es, voy a atrincherarme en el baño, no sea que intente agredirme con la escoba. ¡Cómo está el patio! No me pierdan la pista. Tendrán noticias mías (o eso espero).

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Puedes leer la entrevista que me realizaron el pasado sábado en The Bilbao Times para entender cómo diablos llegué aquí. También la puedes escuchar íntegra en Onda-Z.

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2 respuestas a De mal en peor

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