De las posturas ante el alto el fuego de ETA


Opinión


TANIA LEZKANO

Es complicado no haberse enterado hoy de la que es, probablemente, la noticia más importante del día: el alto el fuego declarado por ETA. Sin embargo, hay varias posturas ante ella: Están los pasivos, a los que no les importa lo que pase o deje de pasar respecto a la política española, que en nuestro país son muchos; encontramos también a los indignados, que son todos los sectores de la derecha, incluida la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT),

que, no contentos con nada, parece por su actitud que prefieran que continúe la violencia antes que cualquier intento de comunicado; también está la postura del gobierno, pesimista y negativa, con razones, sí, pero siempre pensando que tiene que ser igual que las anteriores veces; y entre tantas otras reacciones, están los esperanzados, en los que me incluyo, para los que cualquier intento de solución del conflicto, por pequeño que sea, es bien recibido.

Es cierto que ha habido muchas treguas. Es cierto también que ETA las ha terminado rompiendo con algún atentado. Más cierto aún que pocas cosas han cambiado a pesar de esos “parones”. Y sí, es cierto que nadie tiene garantías de que esta vez vaya a ser diferente, y nadie tiene porqué confiar en su palabra. Sin embargo, no sé qué me da que a más de uno no le interesa realmente que ETA abandone las armas. Más que nada porque si lo hace, podría estar en peligro el poder PSE-PP en Euskadi -de la mano de Patxi López-, ya que, si ETA dejara la lucha armada, el gobierno no tendría ya ninguna excusa para no dejar a la izquierda abertzale presentarse a las elecciones. Y eso está más que claro que tampoco les interesa. Pero este supuesto interés por la continuación de la banda no es reciente, se remonta a los jóvenes años de la democracia, según las declaraciones que no hace mucho hizo el ex presidente Felipe González al diario El País, en las que confesaba que, durante su mandato, tuvo una ocasión para decidir si “se volaba la cúpula de ETA”, a lo que se negó. Sí, pueden ser cuestiones peliagudas estas que propongo hoy aquí. No obstante, después de tanto tiempo mareando la perdiz -por ambas partes-, ¿en quién se puede realmente confiar?

Para empezar, el gobierno podría haberse mostrado un poco optimista, como opina en el vídeo de análisis del comunicado que ha realizado Iñaki Soto, director del diario GARA. Vale, es cierto, no deja de ser un comunicado como cualquier otro, pero el gobierno, después de tanto tiempo “manifestando su deseo” de que ETA declarara un alto el fuego, ¡qué menos que alegrarse! Aunque añadan un: “No es suficiente, pero es un paso”.

¿Y qué pasa si estoy contenta por el comunicado? ¿Soy la única que se alegra de esto? El día que ETA rompa este alto el fuego -esperemos que no lo haga-, ya me desilusionaré otra vez, como las tantas veces que lo hice. Pero ahora quiero disfrutar esta sensación de pensar que podría ser el paso definitivo, está claro, si ambas partes ceden y hay un diálogo, que es lo que siempre hay que perseguir, ya que tirando cada uno hacia un lado distinto de la cuerda no se llega a ningún sitio. La pregunta clave es: ¿Y si esta vez es diferente?

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Acerca de Tania Lezcano

Elegí periodismo porque soy incapaz de hacer oídos sordos ante las injusticias de mi alrededor, y por ello intento luchar por un mundo más justo. Especializada en Política Internacional y la región de Oriente Medio.
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