El fin, matar a Bin Laden; el medio, la tortura


Casa donde se escondía Osama Bin Laden. Imagen extraída de http://www.publico.es y original de AFP PHOTO/ Aamir Qureshi

TANIA LEZKANO

El pasado domingo a las 5 de la madrugada (hora española), el presidente norteamericano Barack Obama anunciaba la muerte del terrorista más buscado desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, Osama Bin Laden, a manos de comandos especiales estadounidenses que operaban en Pakistán. Explicó: “El pasado agosto me informaron de una pista sobre el paradero de Bin Laden”, que estaba “oculto en una casa” de este país musulmán y que fue el domingo cuando dio orden de detenerlo. Sin embargo, los miembros de las fuerzas especiales descendieron de un helicóptero hasta la mansión en que se encontraba Bin Laden y acabaron con su vida de un tiro en la cabeza. Posteriormente “se hicieron con su cadáver” y lo trasladaron en helicóptero a Afganistán, donde se realizaron pruebas de ADN y después fue sepultado en el mar “respetando los ritos musulmanes”. Obama aseguró: “Se ha hecho justicia”.

Las reacciones ante esta noticia han sido múltiples, aunque la gran mayoría de líderes mundiales han aplaudido esta operación. El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, ha asegurado esta mañana en el Congreso que, como demócrata, le habría gustado que Osama Bin Laden hubiera respondido ante la justicia como todo terrorista, pero considera muy probable que el mismo Bin Laden haya buscado su muerte, dada su “sanguinaria trayectoria”. Sin embargo, Gaspar Llamazares, portavoz de Izquierda Unida (IU), le replicó: “No le reconozco. El fin no justifica los medios y el terrorismo de Estado no es forma legítima de lucha contra el terrorismo”.

Y es que los medios también son cuestionables, ya que el director de la CIA, Leon Panetta, ha reconocido en una entrevista a la NBC que consiguieron información relevante acerca de Bin Laden mediante torturas a presos de cárceles secretas de todo el mundo. Los datos más útiles los obtuvieron de Khalid Sheikh Mohamed, cerebro de los atentados del 11-S, retenido en Guantánamo, y sometido en 183 ocasiones al waterboarding (asfixia simulada). Así consiguieron que confesara el nombre de uno de los correos del líder de Al Qaeda, Abu Ahmad al-Kuwaiti, y así se desencadenó la operación.

Otro dato de última hora procede de la cadena Al Arabiya, y es la confesión de la hija de 12 años de Bin Laden, que ha asegurado que su padre fue capturado y posteriormente recibió dos tiros, uno en el pecho y otro en la cabeza. La ejecución, afirmaba, fue llevada a cabo delante de los familiares del líder de Al Qaeda, que no iba armado en el momento de ser disparado.

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Acerca de Tania Lezcano

Elegí periodismo porque soy incapaz de hacer oídos sordos ante las injusticias de mi alrededor, y por ello intento luchar por un mundo más justo. Especializada en Política Internacional y la región de Oriente Medio.
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2 respuestas a El fin, matar a Bin Laden; el medio, la tortura

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